La Triumph Speed Triple marcó un antes y un después en la historia de Hinckley. Convertida en un icono para los incondicionales de la marca, el reto de afrontar una profunda renovación no era tarea fácil. Aceptado el desafío, Triumph nos llevó hasta el sur de nuestro país, a la Serranía de Ronda, para probar la nueva streetfighter, una moto que, como ya te explicaremos más adelante, guarda en su interior un fuerte aroma español , aunque eso, te lo explicaremos más adelante.
Que la Speed Triple es un best seller es indiscutible, los números hablan por sí solos, desde el lanzamiento de su primera versión en 1.994, Triumph ha vendido más de 65.000 unidades, una cifra excelente para una marca de las dimensiones del fabricante británico. La última renovación profunda de la Speed Triple se remonta a 1.997, hace más de una década su estilo recibía un giro radical que la convertía en una auténtica streetfighter. Elevada a la categoría de icono, está más que claro que crear la nueva Speed Triple 1050 suponía todo un desafío.
Sobre el papel, la nueva Triumph hace gala de un buen número de novedades, entre otras, un nuevo chasis, ergonomía mejorada, tres kilos menos de peso, más potencia y par para su motor tricilíndrico de 1.050cc, un nuevo diseño, y hasta una opción ABS aplicado por primera vez a este modelo.
Pero, y sobre la pista ¿qué sensación nos causará cuando la veamos y sobre todo, cuando la probemos?
Fuente: dailymotos.com